Jorge Vestrynge, sobre la crisis española: “De la pancarta, al adoquín”

(Esta entrada la escribí un 5 de febrero, en referencia a una conferencia que dio el polémico político hispano-gabacho, y que rememoro ahora, tras el conflicto minero y tras las últimas manifestaciones ciudadanas. ¿Se puede decir que ya ha reventado el globo? Hoy no, pero mañana…)

 

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Jorge Vestrynge, hijo de un veterano militante de la extrema derecha francesa, y que vivió su infancia en Marruecos, fue secretario general de AP (el actual PP) en la Transición, y de manera impactante para la política actual fue virando con el paso de los años de manera gradual, primero a la socialdemocracia, y después al marxismo, hasta hoy. Ícono de este blog, nota irreverente y discordante de debates-basura, admirable profesor universitario y anti-sistema acomodado (¡quién pudiera, cuando tengamos su edad!) ha sufrido el veto de la prensa, radio y televisión, donde ya apenas es invitado y su discurso tan políticamente incorrecto no tiene cabida (buena señal, bien mirado). En la actualidad, se dedica a la publicación de libros y es asesor en temas geo-estratégicos del Ejército de Venezuela, uno de esos Ejes del Mal, según indican en la cárcel catódica. De la presentación del último de ellos, “¡Viva la desobediencia! Elogio del refractario”, acudimos mi hermano -alumno suyo en la facultad – y yo a la presentación, hace dos meses. El lugar de la cita se llamaba Hotel Kafka, una librería por la zona de Alonso Martínez, pequeña y elegante. Como maestra de ceremonias estaba Elisa Beni, periodista vinculada a Ferraz, y acojonada amiga suya que se echó las manos a la cabeza muchas veces por lo que dijera JV por antena. Aparte además de sana adversaria, y esposa del juez Bermúdez, otro de los personajes del circo mediático de este país.

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El libro trata sobre los últimos tiempos de recortes, a los que todavía no vamos a ver fin, y lo que que prevé como politólogo que ocurrirá los próximos meses en la calle, llámese Movimiento 15-M, llámese de otra manera. En Mayo del 68, los estudiantes gabachos – en tensas disputas contra le president De Gaulle – se cansaron de las protestas pacíficas, y levantaron el pavimento del suelo para arrancar los adoquines y tirárselos a los gendarmes. Para ello, en algún momento hubo un detonante, una gota que colmó el vaso. Eso mismo augura que pasará en España. Es cierto que nuestro propio Mayo lleva ya un buen tiempo de capa caída, y que los ánimos se han apaciguado en pro de la resignación. Pero los asesores en Génova o en Moncloa – que no salen en las fotos por ser muy feos, pero son las cabezas pensantes del partido en el poder – son conscientes de la situación que tarde o temprano se avecinará, y está por ver cómo la tratarán. Contentar al pueblo y a los mercados a la vez es literalmente imposible, y dejar satisfecho sólo a uno de los dos también será una auténtica fuente de problemas. En cualquier caso, esas nuevas revueltas, en unos primeros momentos de nuevo pacíficas, algún día Vestrynge indica que dejarán de serlo. “De la pancarta, al adoquín”.

El escritor se mojó en las fechas: Abril (N. de R: efectivamente, la estimación fue precipitada). ¿El motivo de ese mes? El final de los “100 días de gracia” que tiene todo presidente de gobierno al subir al cargo, de más o menos carta blanca para empezar a tomar decisiones sin excesivas presiones externas. ¿Y el detonante? Tuve la oportunidad en los turnos de ruegos y preguntas de dirigirme a él, indicando lo que parece evidente, que ya llevamos mucho tiempo de pérdidas de derechos, y todavía no se han producido disturbios como los londinenses, ni quema de contenedores, o enconamientos directos con la policía como en Roma o en Grecia. Y si los ha habido, no han pasado de lo anecdótico. ¿Por qué ahora va a ser diferente? Vestrynge indica que dentro del descrédito que ha sufrido la clase política desde el 2008, Mariano Rajoy tiene el apoyo incondicional de su base social, junto a la de algunos nuevos votantes desencantados que verdaderamente creen que el PP les va a sacar de la crisis. Si no lo consiguen y sigue la pérdida de derechos se unirán a todos aquellos que ya formaban los movimientos de rebelión de este verano. Volví a coger la palabra, porque no le daba crédito “¿Me estás diciendo que dentro del Partido Popular puede llegar a haber millones de votantes de clase media que dejen de serlo y se pasen a la protesta callejera?” “”, me respondieron de manera tajante Elisa y Jorge. “En el momento que una familia no pueda pagar el colegio privado a sus hijos, o no se puedan ir fuera de vacaciones, quitarán el crédito concedido a quien votaron”. Ha pasado ya tiempo desde que la conferencia tuvo lugar, y me he puesto a transcribirla, y puedo llegar a unir cabos para comprender que parte de la base social del PP deje su conocida y habitual disciplina de voto y cierre filas, en el momento en que la crisis les toque a sus carteras, pero no logro a ver que se llegue a dar “un paso más” en la sociedad. El tiempo lo dirá La estimación de tiempos, no obstante, mi hermano y yo la consideramos precipitada, y si ocurre algo “gordo”, será más tarde de abril.

De vuelta a casa, no llegaba a ver que por caldeado que estuviera el ambiente en la sociedad, que el gobierno pudiera estar en una encrucijada. Rajoy va a hacer todo, absolutamente todo lo que le dicten los mercados, y sabrá hacer oídos sordos a los conatos de tensión en la sociedad. “Ya, pero también están pensando que tiene que volver a ganar la selecciones, y si se queman, las perderán. En algún momento tendrán que decir NO a a la banca” ..Y en cuanto digan que no, se exponen a ser relegados por un tecnócrata, que ya nos han enseñado que eso de la política y la ideología no existen. Si no es un gestor válido, ya pondremos a otro.

Ojalá se pudiera repetir la conferencia, o me lea el libro para unir mis eslabones perdidos. Algo se olerán no obstante esos citados sesudos, anónimos y feos analistas, en cuanto el Congreso aprobó una partida de gases lacrimógenos para nuestras fuerzas de seguridad por valor de millón y medio de euros (ver BOE, imagen adjunta)

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4 pensamientos en “Jorge Vestrynge, sobre la crisis española: “De la pancarta, al adoquín”

  1. JV no es mas que un chaquetero. Se apunta a lo que está de moda. En sus tiempos de AP era calcadito a cualquier chico de las juventudes hilterianas, en look y pensamientos. Me río yo de esas “evoluciones”

  2. vestrynge ahora no está apuntado a lo que está de moda. Trabajar como asesor político del gobierno de Venezuela aquí en España no le da más que problemas.
    Si quisiera una vida placentera, se habría quedado en el PSOE, hasta el día de hoy.

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